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El Instituto Torcuato Di Tella (ITDT) fue fundado el 22 de julio de 1958. Su objeto es promover, estimular, colaborar, participar y/o, en cualquier otra forma, intervenir en toda clase de iniciativas, obras y empresas de carácter educacional, intelectual, artístico, social y filantrópico; estudios para el adelanto de las ciencias o de la técnica, e investigaciones industriales.

El ITDT es una institución académica dedicada a la investigación científica con énfasis en la economía y las ciencias sociales. Acredita una trayectoria de 60 años en el desarrollo de investigaciones teóricas y aplicadas en el plano regional y nacional y una larga experiencia en la coordinación de programas de posgrado de capacitación e investigación en esas disciplinas. Es autónomo en lo referente a la ejecución de sus actividades y sus programas de trabajo.


Colección Torcuato Di Tella

Museo Nacional de Bellas Artes

En memoria de quien fuera esforzado coleccionista, la FUNDACIÓN TORCUATO DI TELLA acaba de crear un Centro de Arte cuya primera presentación, en este Museo, destaca cuáles son las metas que se propone alcanzar, intensificando el conocimiento del arte pretérito y favoreciendo el contacto con el actual, por la visión directa de obras, e impulsando el progreso de los creadores nacionales.

Así, expone la colección de D. Torcuato Di Tella, acrecentada con obras representativas de las tendencias más actuales.

Un conjunto de obras tan magníficas, escalonado a lo largo y lo ancho de ocho siglos, desde los primitivos todavía medievales, hasta los informalistas de hoy como el público de Buenos Aires nunca ha visto. Y podrá admirarlas con confianza, ya que detrás de cada una se yergue la noble figura de Lionello Venturi, el maestro sabio y fiel amigo del padre y el hijo.

Hubiera bastado la exhibición de estas obras para que el acontecimiento fuera sobresaliente. Pero el Centro de Arte ha querido poner mayor acento en lo actual, organizando la muestra de uno de los pintores más distinguidos del momento, de ese médico italiano que no ha mucho abandonó su profesión para descubrirse artista, y que asombra desde entonces más que por su capacidad de invención, por el coraje que pone en la indagación de zonas reales inexploradas.

Y para cumplir con el objetivo primordial ha instituido un premio digno por la intención que lo anima —un premio que no es una limosna— a disputarse entre artistas argentinos, a quienes sólo se les pide honestidad y afán de superación.

El Museo está acostumbrado a convocatorias de buena voluntad, como ésta. Las más de las veces cuando gracias a la generosidad de países amigos, presenta obras de geniales artistas contemporáneos. Sin que falte la ocasión que proporciona algún donante de buenas piezas del pasado. Esta vez la satisfacción es más profunda, no sólo por el valor de las obras que se exponen, y por la presencia del Maestro Venturi, a quien saludo en estas páginas con toda la reverencia que se merece, sino porque se trata de un alumbramiento. Quiera el esfuerzo de todos que esta criatura nazca viable como para que su nacimiento sea recordado en el futuro, y sea éste un verdadero día de fiesta.

JORGE ROMERO BREST
Director del Museo Nacional de Bellas Artes
y Consejero del Centro de Arte de la Fundación Torcuato Di Tella.

La Colección Torcuato Di Tella

Han pasado muchos años desde que Torcuato Di Tella, a quien conocía como a un generoso bienhechor del antifascismo refugiado en América del Norte y del Sur, me dijo que deseaba formar una colección de arte. En efecto, compró en el mercado de Nueva York algunos cuadros antiguos, como el de Giovanni da Milano y el Neroccio, pero pronto se interesó por los Impresionistas, de los que aún era fácil encontrar piezas de gran importancia.

Por esa conciencia social que Torcuato Di Tella tenía tan viva, y que luego de su prematura muerte ha pasado a su familia, esta colección de arte no ha sido nunca un acto de hedonismo individual, sino una intención de cultura. Por eso, cuando la Colección llegó a ser un conjunto orgánico se resolvió ofrecerla al público, como escuela abierta a los jóvenes deseosos de dedicarse a la pintura y a todos los argentinos interesados en comprender la obra de arte y la vida de hoy. Baste para valorar el alto significado de la donación de la colección Di Tella, el tener presente que muchas naciones evolucionadas carecen de parecido instrumento de orientación sobre las tendencias culturales modernas.

La pintura antigua está representada por algunas obras que en sí tienen gran valor, pero con las que no puede constituirse una serie histórica. Es preciso llegar a la obra maestra de Edouard Manet para que la serie se inicie, y de hecho, bien puede decirse que el arte moderno comienza con el impresionismo francés, por su interpretación luminística de la realidad y por su independencia de la reproducción total de la naturaleza de tipo Courbet.

En el retrato de los Hoschedé, padre e hija, Manet revela desde 1876 todo el porvenir del impresionismo, con su acabado sin acabar, con la rapidez de la aparición de las imágenes y su consecuente intensidad, con el efecto de luz liberado de la plástica del claroscuro.

Esa nueva visión vuelve poética una pobre casa de techo de paja o la llanura de Saint-Mammès pintadas por Pissarro y Sisley, es llevada a una excepcional excelencia creativa en las flores de Cézanne, y se integra con un nuevo sentido de la forma en el niño de Renoir.

Lionello Venturi

La muerte de Lionello Venturi, el 14 de agosto de 1961, dejó inconcluso este prólogo, así como el estudio completo de las obras de la colección que iniciara el Ing. Torcuato Di Tella. La colección no era extraña a Venturi, ya que fue él quien guiara a su amigo, el Ing. Di Tella, en la selección de las obras que constituyen el núcleo básico de la misma, posteriormente ampliada por este Instituto.

Acta de creación del Instituto Torcuato Di Tella

Buenos Aires, 22 de julio de 1958.